Así estamos!!

El Consejo de Gobierno de Cabildo de Tenerife concedió el pasado 17 de julio (2014) el título de Hijo Ilustre de la Isla al sacerdote y deán de la Catedral de La Laguna, Julián de Armas, en reconocimiento a su interés por defender el patrimonio histórico de Tenerife y por su labor de atención sociosanitaria con las personas más necesitadas.

No lo entendí, la verdad. Fueron muchas las voces que consideraban este título algo exagerado y fuera de contexto, por no decir obsoleto, caduco y sin sentido. Vivimos en un Estado secular, esto es que ninguna “autoridad” del estado se adhiere a ninguna religión determinada. Y en consecuencia se entiende que  las creencias religiosas puedan influir en política. Si esto es así, ¿por qué no se le otorgó el Título….por ejemplo a José Carmona, secretario de la delegación en Tenerife de la asociación sociocultural gitana Karipen en Tenerife, por su labor en defensa de un pueblo integrado en una sociedad que nunca les ha entendido? En serio. Son muchas las personas desconocidas, en la penumbra, solitarias y abandonadas a su suerte, una suerte que por obligación les ha tocado vivir. Personas en el anonimato que hacen una labor silenciosa y llena de sacrificio. ¿Por qué dar títulos siempre a los mismos? La razón que yo encuentro, y cuando son los políticos los que particípan directamente es que hay intención de voto. Lamentablemente es así. Ya lo decía Groucho Marx “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

O más bien y en clave austera, Antonio Machado; “En política solo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela”.

Ningún político hace nada por nada, nunca jamás. Los políticos de casa pequeñas lo tienen quizás más crudo en ese sentido, están más atascados, más encorsetados y menos capacitados para luchar en favor de unos pocos. y eso es en cierta manera lógico. Los buhoneros enemigos de la ética, nuestros políticos de andar por casa, deben conocer a fondo la materia prima que trabajan. Y lo que han hecho tras la escondida dictadura es una sociedad a su imagen y semejanza. “El individuo, (mantenía Rousseau), es bueno por naturaleza Pero los políticos se computan, sin duda, por vías incompatibles con lo humano”. Pero sí con lo divino por supuesto, digo yo, si no de qué…

“Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro”.
Gandhi.

Un pueblo tiene los gobernantes que se merece, no siempre. El sistema cataléptico en el que se ha convertido la acción del voto es cuanto menos, una estafa superior al caso Gürtel, investigación recordemos iniciada en febrero de 2009 dedicada a la red de corrupción política. El acoso excesivo popular cuya creencia tras unas elecciones es que “todos ganan”,  nos ha llevado a no creer en nuestros elegidos. Por piedad y costumbre en estos últimos 40 años nos autoflajelamos en silencio para no decir que la Democracia la hemos perdido entre todos. El esceptisimo y la falta de creencias en cualquier programa electoral  dominado por las farsas, las mentiras, las incongruencias, los bocadillos de mortadela a los viejitos y los títulos sacados de la manga para conformar una estirpe que siempre amenaza con no dar el voto si no hay algo bajo la mesa……., hacen que ir a votar sea como respirar en un espacio con humo, que por naturaleza hay que oxigenarse aunque sea en climas hostiles, por miedo a morir.

Y al final lo que tenemos es una indiferencia generalizada de personas buenas, capaces y preparadas para ir a votar a las personas malas y mentirosas, que lo único que saben hacer es sacrificar todo sentido lógico y ético y al que no les importa el bien común y que lo único a lo que aspiran es a conseguir un escaño.

 

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Julián de Armas. Hijo Ilustre de la Isla de Tenerife.